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Superando los desafíos de la vida

septiembre 01, 2020

Dr. Darren Lish

Por: Dr. Darren Lish, director médico de CCHA

La vida es difícil. Sin embargo, muchas personas se quejan a menudo de sus problemas, cargas y dificultades como si la vida fuera generalmente fácil, o como si la vida debería ser fácil. Luego, intentan ignorar el problema o esperan que otros lo solucionen.

Una de las cosas que complica la vida es que el proceso de confrontar y resolver problemas es doloroso. Los problemas pueden hacer que nos sintamos frustrados, tristes, impotentes, ansiosos, enojados o, en general, incómodos. Pero a través del proceso de resolver nuestros problemas, podemos encontrar valentía, creatividad y sabiduría.

Para resolver un problema, debemos asumir responsabilidad por el problema. Muchos buscan evitar el dolor de sus problemas diciéndose a sí mismos: “No es mi problema”. O podrían decir: “Este problema lo causaron otras personas o circunstancias sociales ajenas a mi control, así que depende de otras personas o de la sociedad resolver este problema por mí”. Si nos pasamos la vida metidos en una burbuja que nos impide sentir dolor, no creceremos en experiencias ni aprenderemos a afrontar los inevitables altibajos de la vida.

Y para aquellos que quieren ayudar a los demás a solucionar sus problemas y aliviar su dolor, es importante tener esto en cuenta. A veces necesitamos tomar distancia y recordarnos que, al tratar de solucionar los problemas de alguien, es posible que no estemos permitiendo que esa persona se convierta en la mejor versión de sí misma.

Me gustaría compartir un cuento que ayuda a ilustrar este punto:

Había una vez una niña que estaba jugando en el jardín de su abuela cuando vio unos capullos de mariposas a punto de abrirse. Observó a la primera mariposa mientras intentaba salir del capullo. Tuvo dificultades y le tomó mucho tiempo. Cuando la mariposa salió, estaba exhausta. Tuvo que posarse en la rama de un árbol y descansar un rato antes de poder emprender vuelo. La niña se sintió muy mal al ver las dificultades que tuvo la pequeña mariposa para salir del capullo. Cuando vio que el segundo capullo estaba a punto de abrirse, no quiso que pasara por lo mismo que la primera mariposa. Así que ayudó a abrir el capullo y sacó a la mariposa. La puso en la rama y le ahorró el trabajo. Pero la segunda mariposa murió, mientras que la primera que se había esforzado tanto volaba en los cielos. Angustiada, la niña corrió adonde su abuela, llorando. “¿Qué pasó? ¿Por qué murió la segunda mariposa?”, le preguntó. Su abuela le explicó que las mariposas tienen un líquido en el centro del cuerpo y, mientras luchan por salir del capullo, ese líquido se dirige a las venas de las alas, donde se endurece y las hace fuertes. Si la mariposa no empuja y hala mientras se esfuerza por salir del capullo, sus alas no tendrán la fuerza suficiente para volar y morirá. “Si no hay esfuerzo, no hay alas”, dijo la abuela mientras acariciaba el cabello de su nieta. “Así será contigo también, mi niña. En la vida pasarás por momentos difíciles. Pero son las dificultades y las luchas las que te ayudarán a crecer y a aprender a volar”. “¿Pero no dolerá?”, preguntó la niña. “A veces, las cosas duelen. Otras veces, las cosas se pondrán difíciles. Pero algún día, todo valdrá la pena. Y aprenderás de todas tus dificultades: ¡te enseñarán a volar!”.

Esto no significa que se espera que las personas superen los desafíos de la vida por sí mismas. Todo el mundo necesita apoyo y, a veces, ayuda profesional. Pero es importante que las personas superen las dificultades para crecer y encontrar la felicidad.

CCHA está aquí para usted.

Nuestros coordinadores de cuidados pueden ayudarle a encontrar recursos y apoyo para su salud física y mental u otros desafíos que esté enfrentando.

Llame a los Servicios de ayuda para miembros de CCHA

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